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Desde la creación de la Universidad Cristiana de Bolivia (UCEBOL) el año
1990, con la Resolución Suprema 207021, del 18 de Enero del mismo año, la
investigación científica ha sido una actividad marginal en el marco de una
universidad casi exclusivamente orientada a la formación de recursos humanos en
las denominadas profesiones “liberales”.
Los primeros pasos institucionales para dar impulso a la investigación
han sido la creación del Departamento de Post Grado e Investigación en 1995 y la
implementación de la Feria Científica anual de la universidad.
Además, como resultado de su primera auto-evaluación en el año 2000 y su
posterior acreditación primero como Universidad Inicial y posteriormente como
Universidad Plena el año 2002, la UCEBOL ha abierto la posibilidad de
desarrollar de manera permanente las actividades de investigación al establecer,
por lo menos en el plano de las declaraciones formales, que la producción de
conocimiento científico es una función universitaria de la misma jerarquía e
importancia que la enseñanza-aprendizaje (docencia) y que está íntimamente
ligada a la interacción social con la sociedad en que se vive. A partir de esta
definición fundamental de política universitaria, se ha intentado coordinar
actividades entre el Departamento de Investigación con el reciente creado
Instituto de Investigación de Medicina.
Al mismo tiempo que las organizaciones estudiantiles como la Comunidad
Científica de Estudiantes de Medicina (COCEM) comienzan a realizar actividades
de apoyo mutuo y actividades de investigación relacionadas con la interacción
social a través del Servicio Estudiantil de Interacción Social (SEAS).
También es importante destacar que por ese mismo año las diferentes
carreras de salud, especialmente, han formado sus comunidades científicas
emulando a COCEM, aunque no han tenido la continuidad esperada. Asimismo, por
esa misma fecha se han contratado los primeros docentes investigadores, los
cuales han trabajado sobre líneas de investigación concretas, como la medicina
tradicional, control de vectores, etc, y presentaron sendos perfiles de
proyectos para financiamiento.
Asimismo, en las diferentes carreras se conformaron los primeros
Consejos Técnicos de Investigación con la finalidad de coordinar tareas. Sin
embargo, la carencia de un sistema de gestión en la investigación que regule
estas actividades ha provocado que muchos de los esfuerzos hayan sido poco
aprovechados y con frecuencia olvidados. Coincidiendo con las preocupaciones de
una Dirección de Investigación y Post Grado interesada en encontrar modos y
mecanismos de integración de las actividades de investigación de la UCEBOL en un
sistema, se presenta la coyuntura favorable para la formación del Consejo
Central Técnico Científico de la universidad en el 2002, con la finalidad de
cumplir un rol regulador de la investigación, además de adquirir atribuciones
cuyo elemento central es el reforzamiento de las capacidades de gestión de la
investigación.
A partir de estas inquietudes y coincidiendo con el proceso de reforma
universitaria, la UCEBOL presenta su primer Plan Estratégico Institucional
elaborado con base en la auto-evaluación realizada en la Universidad y definido
luego de la certificación de Universidad Plena, donde ha establecido escenarios
de investigación que señalan claramente hacia dónde quiere avanzar la UCEBOL en
este ámbito y qué pasos sucesivos va a dar para progresar en el camino elegido.
El Plan, elaborado luego de realizar el correspondiente diagnóstico y
compulsar las opiniones e intereses de todos los actores directos de la
investigación universitaria, en el marco de la Planificación Estratégica, ha
establecido que los objetivos de calidad y pertinencia social de las actividades
de investigación se asientan en la aplicación de dos principios reguladores que
forman el núcleo de la propuesta: la programación y la evaluación.
Hasta ahora, han sido las unidades ejecutoras los elementos
articuladores de los proyectos y otras actividades de investigación, pero la
evaluación a estas actividades ha estado prácticamente ausente.
Esto ha dejado en claro que sólo podrá aspirarse a lograr calidad si se
institucionalizan las prácticas de evaluación, tanto antes de iniciar una
actividad, para saber si vale la pena emprenderla, como después, para conocer si
fue bien ejecutada y qué nuevas posibilidades genera.
Poner en práctica la programación y evaluación de tales actividades y
proyectos de investigación, exige la elaboración de un Plan de Investigación
basado en la planificación estratégica institucional y que contemple la
construcción de un Sistema de Gestión de la Investigación que permita obtener
productos que guarden proporción con los recursos que se dispongan, siempre de
acuerdo a los objetivos propuestos por la universidad en el corto, mediano y
largo plazo.
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