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Presentación
La tarea de comunicar definitivamente es un proceso dinámico, útil y
enriquecedor.
Desde hace algún tiempo teníamos en mente la idea de abrir un sitio a través de
Internet dirigido especialmente a nuestros docentes conscientes de su rol
fundamental en los procesos educativos-cognitivos y de formación de nuestros
recursos humanos.
La pagina de Internet que ahora nos toca presentar a consideración de nuestra
comunidad universitaria procura constituirse en un medio eficaz que fortalezca
los procesos de retroalimentación con el estamento docente en la perspectiva de
mejorar y optimizar los procesos académicos y pedagógicos, y el crecimiento de
la vida institucional de la UCEBOL conforme a los principios y objetivos que la
sustentan.
A través de este sitio se buscará reflejar todas las actividades, planes,
proyectos e iniciativas dirigidos a este segmento y su vinculación con los otros
componentes activos de nuestra institución.
Evaluación Universitaria:
Tarea Interdisciplinaria Imprescindible
La evaluación educativa es sin duda un tema de moda. Una apreciación simplista,
de este fenómeno puede conducirnos a pensar que se trata, sencillamente, de una
de las consecuencias que tiene, en el medio educativo, las políticas eficiencia
y productividad derivados de la ideología neoliberal que invade nuestro medio
social, económico y político. A partir de esta consideración algunos podrían
rechazar la moda de la evaluación educativa o simplemente ignorarla.
Sin embargo, aunque ese fuera el único origen del especial interés de hoy por la
evaluación educativa, el asunto merece ser atendido porque la evaluación no es
ni solamente una moda, ni una actividad intrascendente en el quehacer humano.
En rigor, no puede concebirse acción racional alguna sin la evaluación de los
medios con los cuales se ejecuta y de los resultados obtenidos. Ignorar la
evaluación, esto es, la revisión de la eficacia de las acciones, de la calidad
de los resultados, de la adecuación y eficiencia de los medios utilizados, de la
pertinencia misma de las acciones y de lo que con ellas se busca, es propio de
un pensamiento dogmático, autoritario y autocomplaciente que contradice
cualquier pretensión de comportamiento racional, de pensamiento sensato, ya que
no digamos científico, que es a lo que aspira la humanidad desde hace varios
siglos.
En el campo educativo la desatención de la evaluación, o su realización
simplista y deficiente, son causa y consecuencia de prácticas educativas pobres,
rutinarias y mecánicas. El trabajo teórico y práctico de la evaluación educativa
adquiere importancia y complejidad conforme avanzan la teoría y las prácticas
educativas y conformes las instituciones se plantean metas y objetivos más
ambiciosos.
Funciones de la Evaluación
Aquí es necesario abordar, aunque sea de manera breve, algunos aspectos
referentes a las funciones de la evaluación.
La evaluación es un ingrediente básico de la planeación educativa y en la
formulación de políticas de mejoramiento educativo y de financiamiento de este
servicio. Sin embargo la función de la evaluación no debe ser ni la penalización
ciega, ni la justificación de decisiones mecánicas en aspectos financieros o
administrativos para apoyar solamente los programas que ya han mostrado frutos y
virtudes.
En la educación como en ningún otro espacio de la actividad humana, es
indispensable la consideración casuística y el irrenunciable propósito
constructivo; este enfoque es imprescindible si reconocemos la riqueza y la
diversidad de sus programas, el carácter imponderable de algunos factores que en
ella intervienen y la naturaleza humana de sus agentes y de su tarea.
La educación educativa debe concebirse, antes que nada, como un servicio a
quienes participan en la educación: los estudiantes, los maestros, los
investigadores, los técnicos, los administradores. La evaluación del aprendizaje
de cada estudiante, debe traducirse , en primer lugar, en información útil para
el propio estudiante, información acerca de lo que sabe y de lo que ignora, de
sus avances y de sus deficiencias. La evaluación del aprendizaje, de los medios
utilizados y de los programas debe traducirse en información al servicio del
maestro y de los administradores, de manera que puedan también reconocer ellos
sus fortalezas y sus debilidades.
Finalmente, solo finalmente, la evaluación debe servir para la acreditación y la
certificación del conocimiento. En efecto,, las instituciones educativas y el
Estado tienen la responsabilidad de acreditar y certificar el conocimiento.
Esta función es de gran utilidad para las propias instituciones educativas, pues
en ellas pueden basarse para la toma de diversas decisiones en la administración
estudiantil; también son de gran utilidad para los empleadores y el público en
general que busca el servicio competente de profesionales suficientemente
preparados.
Es necesario subrayar las funciones positivas de la evaluación porque
tradicionalmente, en los sistemas universitarios, la evaluación del aprendizaje
ha desempeñado un papel de orientación en la planificación de cursos
remediables, en las asignaturas que se identificaron deficiencias.
Uno de los más graves efectos de esta concepción negativa de la evaluaciones va
en la educación misma del estudiante: hace recaer su atención en la forma de
aprobar los exámenes y no en el esfuerzo de aprender, enfatiza el valor de la
calificación y no el del conocimiento mismo; además hace que la evaluación se dé
siempre en condiciones especiales de preocupación y tensión.
Otro efecto pernicioso de la tradición que prevalece en la evaluación educativa
es que sus resultados no se traducen en políticas de mejoramiento del servicio
educativo porque, en general, las deficiencias y los fracasos se atribuyen
exclusivamente al mal desempeño del estudiante (por su carencia de talento o por
su falta de aplicación al estudio ); cualquier otra causa del fracaso,
atribuible a la institución misma, a los materiales de estudio o a los maestros
no es considerada.
Como hemos señalado, el actual impulso a la evaluación educativa debe ser
aprovechado para superar los limitados márgenes dentro de los cuales se ha
ejercido, hasta ahora, la trascendental tarea de la crítica y la autocrítica de
la institución de educación superior.
Decálogo del Docente
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El docente tiene la función de formar y formarse.
·
El docente tiene la función de educar y educarse.
·
La aplicación de tecnología, es importante, para el éxito del aprendizaje
moderno
·
Formar nuevos profesionales, con el perfil que exige la sociedad, según el
momento histórico.
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Centrar la educación, en mejorar la capacidad de aprendizaje del estudiante.
·
El docente debe ingresar al nuevo paradigma del aprendizaje.
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Debe ser capaz de identificar los problemas y dar pautas, para que los
estudiantes puedan por si mismos llegar al conocimiento.
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El docente debe transmitir el concepto de : No hay conocimiento sin esfuerzo
personal por adquirirlo y no hay tecnología que supla a la voluntad.
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El docente es el que colabora a la construcción del armazón intelectual del
estudiante y luego le brinda oportunidades, para que pueda utilizar su
conocimiento.
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La planificación del aula (carta descriptiva) contribuye a un mejor aprendizaje
y reduce la tasa de fracaso estudiantil.
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Desechar el pensamiento de que antes éramos más listos, porque los actuales
bachilleres tienen sus carencias, como antes los tuvimos nosotros.
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El docente debe transmitir conocimientos, estableciendo un diálogo participativo
e interactivo con los estudiantes.
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El nuevo rol del docente, es el de convertirse en un modelo, que debe ser
imitado por el estudiante, en su disciplina, educación y ética profesional.
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